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Ricardo Ávila

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Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
junio 12 de 2015
2015-06-12 01:42 a.m.
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No hay otro tema que genere reacciones tan unánimes en la Costa Atlántica como la mala calidad del servicio de energía. De unos meses para acá, la opinión pública en esa zona del país ha expresado su descontento por lo que se percibe como un servicio deficiente. Los apagones sorpresivos, que se extienden durante horas, han llevado a protestas populares y bloqueos, ya sea en las calles de Barranquilla o en las carreteras de Sucre y Magdalena, para solo nombrar algunas.

El culpable en todos los casos es uno solo: Electricaribe, encargada de la distribución. La empresa, cuyo socio mayoritario es la multinacional de origen español Gas Natural Fenosa, es vista como una especie de villano, supuestamente indiferente a las incomodidades que viven sus usuarios.

Son incontables los llamados en favor de acciones drásticas por parte de las autoridades, algunos de los cuales han encontrado eco en los políticos de la región. Propuestas como la toma de control por parte del Estado, la nacionalización de los activos de la compañía, o la desobediencia civil, que incluye ignorar el pago de las facturas, tienen efecto fácil en la zona.

Como si lo anterior fuera poco, el anuncio de un incremento en el valor del kilovatio –que iría desde el 1 por ciento, en el estrato uno, hasta el 13 por ciento, en el seis– ha sido recibido como una provocación. Emisoras y diarios locales se han llenado de opiniones, en las cuales la gente dice que es injusto pagar más por algo que no funciona.

En respuesta, Electricaribe reconoce que hay problemas. El indicador de cuántas horas se fue la luz, en promedio, al año, pasó de 74,6 a 83,5 entre el 2013 y el 2014. No importa que esa última cifra sea muy inferior a las 118 horas del 2008. El retroceso es significativo, y se ha traducido en pérdidas e incomodidades para una buena parte de los 2,4 millones de hogares y negocios que atiende la empresa en siete departamentos.

Al respecto, la compañía señala que existe un serio problema de calidad de las redes, acentuado por la salinidad típica de la zona. Pero el meollo de la cuestión es el recorte de las inversiones en mantenimiento, debido al deterioro de las cifras contables. El balance del año pasado mostró pérdidas por 590.000 millones de pesos, atribuibles, principalmente, a una deuda financiera de 1,4 billones, y a cuentas por cobrar de 1,6 billones de pesos.

Hay un círculo vicioso. Los robos de electricidad y la cartera mala llevan a que la firma recaude apenas tres cuartas partes de lo que debería. Con el fin de suplir el faltante, pidió plata prestada, pero su capacidad de endeudamiento llegó al límite. De seguir las cosas como van, la situación será insostenible, aunque más de uno afirma que ya lo es.

Por tal razón, es necesario actuar. Eso es lo que propone el Gobierno que, a través del Ministro de Minas y Energía, presentará hoy en Barranquilla un plan de acción que involucra tres pilares indispensables: sector público, empresa y usuarios.

El punto de partida es el reconocimiento de que solamente con mayores inversiones será posible romper el cuello de botella actual. En consecuencia, se debería anunciar un programa por valor de más de dos billones de pesos, que incluye unas 400 estrategias puntuales. Estas van desde mejorar la confiabilidad de la red interconectada hasta hacer un plan de choque a nivel de barrios y poblaciones.

Buena parte de los recursos saldrán de instrumentos derivados de la Ley del Plan de Desarrollo y de cambios en la regulación, pero no menos importantes son las obligaciones. Una obvia es que los entes públicos se pongan al día con Electricaribe y le paguen los 118.000 millones de pesos que le adeudan. Otra es que la supervisión, a cargo de la Superintendencia de Servicios Públicos, sea más ágil y estricta. Y finalmente, están los usuarios, que tienen el derecho a un buen servicio, pero la obligación de cancelar sus facturas. Porque este asunto no se soluciona quemando recibos.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

@ravilapinto

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